Paseos por la costa, excursiones en el puerto y estadías en la playa marcaron una jornada que tuvo desde un diluvio a la mañana hasta una máxima de 28° por la tarde.
Caminatas, excursiones playeras y el “infaltable” paso por el Centro Comercial del Puerto condensan el combo de actividades de muchos de los turistas que llegaron a la ciudad por el feriado XXL.
Las opciones que tiene la ciudad para todos los gustos, ayer también las aportó el clima: el Viernes Santo estuvo marcado por la ciclotimia climática, ya que en una misma jornada hubo varios tiempos, que pasaron de la lluvia al calor con más de 28° para terminar en una noche ventosa y fresca.
Uno de los programas tradicionales en esta fecha es el almuerzo o cena a base de pescado, por lo que los restaurantes del puerto se transforman en los más elegidos. “Trabajamos bien, aunque no tan bien como años anteriores”, reconoció Laureano, recepcionista en “El Centellón”, cuya estrella fue el menú libre por $29.500. “Podés comer lo que quieras y cuanto quieras, desde rabas y paella hasta mariscos, pagando aparte la bebida y el postre”, explicó.
Las mesas comenzaron a ocuparse, incluso, antes del mediodía. “El primer turno empezó a las 12 pero teníamos gente antes, algunos eligen almorzar temprano”, explicó Jorge, encargado de “Chichilo”, cuyo salón de tres niveles y espacio en el exterior trabajó a full. “Estuvimos bien, con mucho recambio”, detalló el hombre, quien contó: “Podés comer bien por $32.000 por persona, con bebida incluida”. “Las rabas son de las más elegidas, aunque también salieron mucho las picadas frías o las frituras mixtas, que vienen con bebida incluida y comen tres personas por $65.000”, especificó.
Los combos y promociones estuvieron a la orden del día, con descuentos del 10 por ciento por el pago en efectivo o distintas opciones consistentes en dos empanadas, arroz con mariscos o un chupín de pescado, dos bebidas y dos postres por $53.900 en “Mediterránea”.
“Que hable él, que es el que va a pagar”, dijo Darío señalando a su papá Osvaldo, entre carcajadas de toda la familia. Después de compartir cornalitos, rabas, unas vieiras gratinadas, papas fritas y una paella, el ‘pater familias’ contó: “Llegamos ayer y lo único que teníamos previsto era venir a almorzar acá. Y no nos defraudó, comimos riquísimo y quedamos todos muy satisfechos”. La familia, seis en total incluidos dos menores, es oriunda de Las Flores y planeó la escapada a Mar del Plata. “Es un clásico. Tratamos de venir siempre que podemos”, cerró el hombre.
Martita y Beatriz son amigas “desde hace 40 años” y llegaron hace una semana provenientes de Caballito. “Somos vecinas de Adorni”, bromearon antes de contar que se alojan en el departamento de una de ellas. “Como llovió a la mañana, programamos venir a comer el pescadito, pero mirá ahora el calor que hace”, se quejó Martita mientras trataba de aplacar los 28.2° de máxima que se registraron a las 13.35, según los datos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN).
Si bien desde cerca del mediodía reinó el sol y la humedad, lo que generó incluso que la sensación térmica fuese superior a la temperatura nominal, cerca de las 9.30 comenzó a llover de manera torrencial. Luego, abrió y eso generó un éxodo hacia el sur, con colapso vehicular frente a la Base Naval al mediodía. Aprovechando esas condiciones, muchos directamente bajaron a la playa y en las franjas de arena más céntricas –como Varese, las del Paseo Hermitage o Playa Grande, sede del tradicional campeonato de surf– se pudo observar una postal similar a la veraniega, con las sombrillas multicolores instaladas cerca del mar.
Claro que, tal como es tradicional en Mar del Plata, a media tarde comenzó a rotar el viento al cuadrante sur/sudoeste, con el consecuente descenso de las marcas térmicas. El pronóstico del SMN para el Sábado Santo anuncia cielo parcialmente nublado, con viento del sur y sudeste, una mínima de 14° y una máxima de 17°.